Las Bandas de Tambores y Cornetas …


Sabias que…?


Las bandas de tambores y cornetas se crearon en el ámbito castrense, como otros muchos aspectos de la música procesional, cuando en 1828 las bandas de pífanos y tambores (bandas de guerra, como se les denomina en el argot militar) decidieron sustituir los pífanos por cornetas.

Fue  a mediados del siglo XIX cuando estas bandas se asentaron en el cortejo de las cofradías y hermandades, abriendo paso con sus sones y anunciando la presencia de la cofradía en la calle.
La aparición de las primeras bandas civiles son en Granada a finales de este siglo. Se tiene constancia del nacimiento de estas bandas civiles gracias sobre todo a las escuelas del Ave María. En estas escuelas, las bandas adoptaban la música de las bandas militares por lo que tanto sus toques de ordinario como los de paso lento serían castrense y en ningún momento dedicado a ninguna hermandad. 

Fue así hasta que en Málaga, la Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos, fundada en 1918 por el comandante Joaquín Ramírez -entonces Jefe del Cuerpo- en colaboración con el sargento Antonio Frutos, se inició la eclosión de  la marcha lenta compuesta específicamente para las hermandades. Todo ello de la mano del músico linarense Alberto Escámez. 

Con marchas como “La Expiración” (1926) o “Ntra. Sra. de Consolación y Lágrimas” (1929), entre otras, Alberto Escámez logró dotar a las bandas de cornetas de un carácter propio, buscando su estilo personal con una serie de marchas solemnes, sencillas y de suave línea melódica, con un ritmo de tambor regular y monótono. 

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